Texto A
¿Es el
coche automático de Google el primer paso para la desaparición de
transportistas, taxistas o conductores profesionales? ¿Son los algoritmos que
escriben el principio del fin del periodismo de datos, o los traductores
automáticos una amenaza para los profesionales?
De
momento son síntomas, pero existen empleos que desaparecerán para siempre, En
cambio, los nuevos puestos de trabajo standard exigirán cada vez mayores
especializaciones, para las que el grueso de la población aún no está
preparada.
No es la
primera vez que ocurre. Desde la Revolución Industrial, la humanidad está
acostumbrada a que el progreso tecnológico provoque mutaciones en el empleo. En
el siglo XIX, los artesanos fueron desplazados por los operarios de las
fábricas. A comienzos del siglo XX, el 41% de los estadounidenses trabajaban en
la agricultura: hoy sólo un 2%.
Desde los
80, coincidiendo con la implantación en las fábricas de nuevos sistemas de
automatización, los trabajadores en plantas de fabricación, pongamos por caso
de automóviles, se han reducido también radicalmente.
En ese
sentido, estudios de distintas universidades han identificado una serie de profesiones de
oficina en situación de vulnerabilidad: secretarias, taquígrafos, mecanógrafos,
contables, gestores empresariales y archiveros. Además, en el sector servicios,
han observado que a medio plazo corren peligro de extinción profesiones como la
de los cajeros de bancos o supermercados, los farmacéuticos, los empleados de
correos o los carniceros.
Mientras
en un almacén las personas pueden gastar el 70% de su tiempo corriendo de un
sitio para otro, estos autómatas son capaces de gestionar con total eficiencia
las órdenes electrónicas de los pedidos, conduciendo la mercancía al puesto de
un trabajador para que lo empaquete. La automatización es la esencia de la
sostenibilidad económica y el crecimiento de estos negocios. Además, los robots
no hacen huelga ni se enferman.
El robot
Baxter, creado por la compañía Rethink Robotics, es un caso parecido. Diseñado
para suplir a los humanos en las tareas tediosas y repetitivas, como reproducir
hasta el infinito la misión de introducir artículos en millones de cajas,
legiones de unidades están siendo contratadas por la pequeña industria.
Tal vez,
somos demasiados en el mundo y la sociedad no necesita el trabajo de muchos. O
quizás estamos encerrados en el círculo vicioso: "todos debemos consumir
al máximo a fin de que todos tengan su puesto de trabajo".
Texto B
El desempleo tecnológico es un fenómeno del de mercado en su estado
actual que se da cuando los avances en las tecnologías de producción y de
servicios se introducen en las empresas, por lo general maquinaria
automatizada, y su alto rendimiento y bajo coste a largo plazo en comparación
con los trabajadores humanos.
La ventaja diferencial de las formas de producción automatizadas se
deben a la reducción de costos vinculado a pensiones, vacaciones pagadas,
seguro médico; así como a la capacidad de extender la jornada de producción de
turnos limitados a una jornada completa interrumpida sólo para el mantenimiento
de la maquinaria.
Está asociado a la necesidad estructural de cualquier empresa de
competir con los demás productos reduciendo el coste de producción al mínimo
posible y mantener una alta calidad del mismo, para poder producir el producto
más barato y de mayor calidad, haciendo posible que sea competitivo. De modo
que las empresas que pueden permitírselo, para mantener su competitividad en el
mercado global, adquieren sistemas automatizados para competir con los trabajadores
humanos de otras empresas o tener ventaja frente a una maquinaria automatizada
menos eficiente. Por lo tanto, la automatización de tareas es una forma de
producir bienes de manera mas efectiva, rápida, eficiente y barata para los
empresarios que pueden hacerlo. Pero también se elimina más trabajos humanos de
los que se producen, reduciendo el poder adquisitivo de las clases medias y
bajas y, en definitiva, dando lugar al desempleo tecnológico. Las clases altas
adquieren los sistemas automatizados y reciben el beneficio monetario de ello,
con la ayuda de cada vez menos trabajadores. Como consecuencia, aumentan sus
beneficios y las clases medias y bajas lo pierden.
Las empresas que no pueden permitirse adquirir esta tecnología
automatizada deciden recortar personal, reducir el sueldo de los trabajadores,
reducir su jornada y aumentar su productividad, o aumentar la jornada con el
mismo salario para poder reducir costes y poder producir un producto más
barato. De este modo, tratan de competir y sobrevivir en el mercado.
Surgen dos preguntas. Si cada vez hay menos personas con trabajo,
¿Quién va a comprar lo que los robos fabriquen? ¿Cómo harán las personas sin
trabajo para mantener a su familia?